Escapada rural a la Sierra de Gredos: montaña, pueblos de piedra y desconexión
A poco más de dos horas de Madrid, Gredos ofrece naturaleza de altura sin necesidad de irse muy lejos.
No siempre hace falta irse lejos para tener la sensación de haber escapado de verdad. La Sierra de Gredos, a caballo entre Ávila, Madrid y Cáceres, está a poco más de dos horas de la capital y, sin embargo, parece otro mundo: montaña granítica de cumbres altas, valles verdes, pueblos de piedra y un silencio que en la ciudad ya no existe.
Es un destino estupendo para una escapada de dos o tres días con la naturaleza como protagonista. Lo único imprescindible es ropa de abrigo, incluso en verano las noches refrescan, y ganas de caminar.
Dónde plantar la base
Gredos tiene dos caras según la vertiente. Al norte, en la provincia de Ávila, pueblos como Hoyos del Espino o Navarredonda dan acceso directo a la zona alta de la sierra y al icónico Circo de Gredos. Al sur, el valle del Tiétar es más cálido, más verde y mediterráneo, con higueras y pinos, y pueblos como Guisando o Candeleda.
Para una primera vez, la vertiente norte permite combinar montaña seria y comodidad. Hay buenas casas rurales y la famosa Plataforma de Gredos, el punto desde donde arrancan las rutas más conocidas.
La ruta de la Laguna Grande
El paseo estrella es el que lleva desde la Plataforma hasta la Laguna Grande, un lago glaciar encajado bajo las cumbres más altas, con el pico Almanzor vigilando al fondo. Son unas dos horas y media de subida por un camino bien marcado, exigente pero al alcance de cualquiera con forma física media. Arriba, el paisaje de circo glaciar deja sin palabras, y con suerte verás cabras montesas, que aquí campan a sus anchas.
En Gredos la recompensa es doble: el esfuerzo de la subida y el silencio absoluto de la cumbre.
Para quien no quiere grandes caminatas
No todo es montañismo. Las gargantas, esos ríos de montaña con pozas de agua cristalina, son perfectas para un baño helado en verano. El valle del Tiétar tiene varias muy accesibles. Y los pueblos invitan a un paseo tranquilo entre casas de piedra y balcones de madera, con parada en algún mesón para reponer fuerzas con carne a la brasa y judías del Barco.
El cielo de Gredos
Una de las mejores razones para quedarse a dormir es el cielo nocturno. Lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, las estrellas se ven con una nitidez asombrosa. Abrígate, túmbate en cualquier prado a las afueras del pueblo y deja que los ojos se acostumbren. En quince minutos aparece la Vía Láctea, y entonces entiendes por qué merece la pena el viaje.
3 comentarios
La ruta a la Laguna Grande es dura pero el paisaje al llegar es de otro planeta. Llevad agua de sobra.
Nos alojamos en una casa rural en el valle del Tiétar y vimos las estrellas como nunca. Cielo limpísimo.
Buena idea lo de evitar el puente. Fuimos un finde normal y tuvimos los senderos casi para nosotros.