Escapada a la Costa Brava: calas escondidas, senderos de ronda y pueblos marineros
El tramo de costa entre Begur y Cadaqués concentra algunas de las calas más bonitas del Mediterráneo.
La Costa Brava hace honor a su nombre: una costa abrupta, de acantilados, pinos que llegan hasta el agua y calas recogidas a las que muchas veces solo se accede a pie. Es muy distinta de la imagen de playa interminable y sombrilla pegada a sombrilla. Aquí hay que buscarse un poco la vida, y eso es exactamente lo que la hace especial.
Para una escapada de fin de semana conviene centrarse en un tramo. El que va de Begur a Cadaqués, en la provincia de Girona, es probablemente el más bonito, y da de sobra para dos o tres días.
Los caminos de ronda
El gran tesoro de esta costa son los camins de ronda, antiguos senderos que los vigilantes usaban para controlar el contrabando y que hoy unen calas y pueblos bordeando el mar. Caminar por ellos es el plan estrella: tramos de pino y roca, miradores naturales y, cada poco, una cala que aparece abajo invitando al baño.
El tramo entre Calella de Palafrugell y Llafranc es corto, fácil y precioso, ideal si no eres muy andarín. Para algo más exigente, el camino que rodea el cabo de Begur enlaza calas como Sa Tuna o Aiguablava, de agua transparente y barcas de colores.
En la Costa Brava la mejor cala casi siempre es la que cuesta un poco llegar.
Pueblos con vida propia
Begur, en lo alto, conserva un aire señorial con sus casas de indianos, los que volvieron de hacer las Américas. Calella de Palafrugell mantiene el alma de pueblo de pescadores con sus arcos blancos a pie de agua. Y un poco más al norte, Tossa de Mar pone el toque medieval con su recinto amurallado asomado al Mediterráneo.
Cadaqués, el final del camino
Si tienes una tercera jornada, llega hasta Cadaqués. La carretera es un rosario de curvas que desanima, y precisamente por eso el pueblo conserva esa atmósfera aislada que enamoró a Dalí, cuya casa en la vecina Portlligat se puede visitar. Blanco, recogido en su bahía, con una luz que los pintores llevan un siglo intentando atrapar.
Cuándo ir
Evita agosto si puedes. En junio y septiembre el agua ya está buena, las calas no se desbordan y los caminos de ronda se disfrutan sin agobios de calor. Lleva calzado que agarre, agua y unas gafas de bucear: el fondo rocoso de estas calas esconde más vida de la que parece desde la orilla.
3 comentarios
El camí de ronda entre Calella de Palafrugell y Llafranc es de los paseos más bonitos que he hecho. Y es fácil.
Cadaqués merece el desvío aunque la carretera dé mil curvas. El pueblo de Dalí tiene una luz distinta.
Consejo: id en junio o septiembre. En agosto las calas pequeñas se llenan a primera hora.