Rutas de tapas: cómo comer de maravilla sin arruinarse
Ir de tapas es mucho más que una forma barata de comer: es una manera de viajar por una ciudad bocado a bocado.
Pocas costumbres definen tan bien la manera española de entender la comida como ir de tapas. No es solo comer barato, que también: es convertir la comida en un paseo, en una excusa para moverse por la ciudad, charlar de pie y probar muchas cosas distintas en una misma noche. Bien hecha, una ruta de tapas es de los mejores planes que ofrece este país.
La filosofía del movimiento
El error del novato es sentarse en un bar y pedir raciones hasta llenarse. Así se come más caro, más pesado y más aburrido. La gracia está en lo contrario: una tapa y una bebida en cada sitio, y a cambiar de bar. Cada local suele tener su especialidad, y saltando de uno a otro pruebas lo mejor de cada uno sin cansarte de nada. Además, andas entre parada y parada, que falta hace.
Las ciudades de la tapa gratis
Hay sitios donde la tapa viene incluida con la bebida, una tradición que conviene conocer. En Granada, en León o en parte de Andalucía, pides una caña y te ponen algo de comer sin coste, y suele ir mejorando si repites en el mismo bar. En estas ciudades puedes cenar dignamente a base de cañas y tapas por un puñado de euros. Es difícil de creer hasta que lo vives.
La mejor ruta de tapas no la marca ninguna guía: la marcan tus pies, yendo de barra en barra.
Cómo elegir bien el bar
La regla más fiable es mirar quién está dentro. Un bar lleno de gente del barrio, con jubilados en la barra y camareros que no paran, es casi siempre mejor que el de la plaza turística con fotos del plato en la carta. Fíjate en lo que comen los de al lado y no tengas reparo en pedir lo mismo señalando. La barra, además, suele ser más barata que la mesa y mucho más divertida.
Algunos clásicos imprescindibles
Cada región tiene los suyos. La tortilla de patatas, jugosa por dentro, es universal y un buen termómetro de un bar. En el norte, los pinchos elaborados; en el sur, el pescaíto frito, las gambas y el jamón. Pide también lo que no conozcas: las tapas son el sitio perfecto para atreverse con algo nuevo, porque si no te gusta, has gastado poco y ya estás de camino al siguiente bar.
El presupuesto real
Una ruta de tapas bien llevada permite comer de fábula por mucho menos que un restaurante. Calcula entre dos y cuatro euros por parada según la ciudad, tres o cuatro paradas, y tienes una cena completa, variada y con paseo incluido por un precio que en otros países daría risa. Comer bien sin arruinarse no es un mito en España: es, sencillamente, ir de tapas.
3 comentarios
La regla de un pincho por bar y a moverse es sagrada. El que se sienta a pedir raciones acaba pagando el triple y comiendo peor.
En León la tapa va con la bebida y es generosa. Cenamos de tapeo por cuatro euros cada uno, increíble.
Buen apunte el de mirar dónde comen los del barrio. El bar feo y lleno de jubilados suele ser el bueno.