Senderismo en los Picos de Europa: tres rutas para empezar
Los Picos ofrecen alta montaña sin ser solo para expertos. Estas rutas iniciáticas abren el apetito.
Los Picos de Europa fueron el primer parque nacional de España, y basta pisarlos para entender por qué. Macizos calizos que se levantan casi desde el mar, desfiladeros vertiginosos, lagos de montaña y una verticalidad que impresiona. Lo mejor es que, sin ser un montañero experto, hay rutas que te meten de lleno en ese paisaje. Estas tres son perfectas para empezar.
La Ruta del Cares, la clásica
Es la más famosa y con razón. La Garganta del Cares es un sendero excavado en la roca que recorre un desfiladero impresionante entre Caín, en León, y Poncebos, en Asturias. Son unos doce kilómetros por sentido, sin apenas desnivel, lo que la hace asequible para casi cualquiera con un día de caminar en las piernas. Eso sí, va por tramos colgados sobre el río, así que si tienes mucho vértigo, tenlo en cuenta. El paisaje es sencillamente sobrecogedor.
Los Lagos de Covadonga
Para algo más suave, los Lagos de Covadonga, Enol y Ercina, ofrecen paseos por praderas de alta montaña con vacas pastando y las cumbres de fondo. En temporada alta se cierra la carretera y hay que subir en autobús lanzadera, una medida acertada para no morir de éxito. Madruga: a primera hora, a menudo con jirones de niebla sobre el agua, los lagos están en su mejor momento y casi vacíos.
En los Picos no hace falta coronar una cima para sentir la alta montaña: basta caminar por sus gargantas.
Fuente Dé y el teleférico
La tercera opción es casi trampa, pero válida. El teleférico de Fuente Dé, en Cantabria, sube en pocos minutos más de setecientos metros de desnivel hasta los casi dos mil metros. Arriba se abren rutas de todos los niveles, desde paseos cortos por el mirador hasta travesías serias. Es la manera de ponerse en plena alta montaña sin la paliza de la subida, ideal si vas con gente de distinta forma física.
Antes de calzarte las botas
La montaña no perdona la improvisación. Consulta siempre el tiempo, que en los Picos cambia rápido y la niebla puede aparecer de la nada. Lleva agua, comida, capas de abrigo y chubasquero aunque salga sol, calzado que agarre y el móvil cargado. Empieza temprano para no ir con prisas y respeta los horarios de los autobuses lanzadera donde los haya.
El gusanillo
Lo más probable es que, después de cualquiera de estas tres rutas, te quedes con ganas de más. Los Picos enganchan: detrás de cada una de estas caminatas iniciáticas hay travesías más largas, refugios de montaña donde dormir en altura y cumbres para quien quiera dar el siguiente paso. Pero todo gran montañero empezó por una ruta sencilla y un paisaje que le robó el corazón. Estas tres cumplen de sobra.
3 comentarios
La Ruta del Cares es espectacular pero ojo con el vértigo, hay tramos colgados sobre el desfiladero. Aun así, imprescindible.
Subimos en el teleférico de Fuente Dé y desde arriba hicimos un paseo corto. Para quien no quiere paliza es perfecto.
Madrugad para los lagos de Covadonga, que cierran la carretera y hay que ir en bus. A primera hora están vacíos y con niebla preciosa.