Qué llevar (y qué no) en una ruta de senderismo de varios días
En la montaña cada gramo cuenta. La lista perfecta es la más corta que te mantiene seguro y cómodo.
En una ruta de montaña de varios días, la mochila es tu casa a cuestas, y cada cosa que metes la vas a cargar cuesta arriba durante horas. Por eso la regla de oro del senderismo es contraria a la de cualquier otro viaje: no se trata de no olvidar nada, se trata de no llevar de más. Una mochila demasiado pesada arruina la travesía más bonita.
El sistema de capas
La ropa de montaña se organiza en capas, no en cantidad. Una capa interior que transpire y mantenga la piel seca, una capa intermedia que abrigue, como un forro polar fino, y una capa exterior que corte el viento y la lluvia. Con esas tres, combinándolas, te adaptas a casi cualquier temperatura sin cargar con medio armario. El algodón, por cierto, mejor dejarlo en casa: se moja, no seca y enfría.
Los pies, lo primero
Nada arruina una ruta como unos pies destrozados. Unas botas o zapatillas ya domadas, nunca estrenadas en la travesía, y varios pares de calcetines técnicos. Cambiarse los calcetines a media jornada, cuando se humedecen, previene ampollas mejor que cualquier remedio. Y aun así, lleva esparadrapo o apósitos específicos: las ampollas son el percance más común y el más fastidioso.
En la montaña no pesa lo que llevas, pesa lo que no necesitabas haber traído.
El agua y la comida
El agua pesa un kilo por litro, así que cargar de más es absurdo. Infórmate de si la ruta tiene fuentes o arroyos seguros y planifica para llevar solo lo justo entre punto y punto. Un sistema de filtrado o pastillas potabilizadoras pesan poco y dan mucha tranquilidad. Para comer, alimentos energéticos, ligeros y que no se estropeen: frutos secos, barritas, fruta deshidratada y, si haces noche, comida liofilizada que solo necesita agua caliente.
Lo que casi nadie usa
Hay objetos que se cargan por costumbre y vuelven intactos. Demasiada ropa de recambio, libros pesados, ese segundo par de zapatillas, el botiquín tamaño hospital. Lleva un botiquín mínimo pero bien pensado: lo de las ampollas, un analgésico, una venda, lo personal imprescindible. La autonomía no está en llevarlo todo, sino en saber arreglártelas con poco.
La lista corta
Antes de salir, vacía la mochila y vuelve a meterlo todo preguntándote por cada cosa: ¿la voy a usar seguro? Si la respuesta es un quizá, fuera. Pésala. Si puedes con ella cómodamente al final de una jornada larga, vas bien. La ruta perfecta empieza por una mochila a la que no le sobra nada.
3 comentarios
El consejo de las capas es básico y mucha gente lo ignora. Yo paso de un forro fino al chubasquero según sopla y voy perfecta.
Lo del peso del agua es real. En rutas con fuentes seguras no merece la pena cargar tres litros desde el principio.
Botiquín mínimo pero con esparadrapo para las ampollas sí o sí. Hablo por experiencia dolorosa.